Positividad Tóxica

Para iniciar me gustaría diferenciarla de dos conceptos.

1-Positivismo: Es una corriente filosófica, creada por Comte que afirma que todo conocimiento deriva de alguna manera de la experiencia, la cual se puede respaldar por medio del método científico. (Y no tiene nada que ver con la positividad)

2-Optimismo: Tendencia a ver y a juzgar las cosas en su aspecto más positivo o más favorable.



Y ahora sí, hablemos de la ya famosa “Positividad Tóxica”


El movimiento contra la positividad tóxica es una reacción que contrarresta un fenómeno que llego con las redes sociales. Me refiero a esta idea de colocarnos como personas siempre sonrientes, con entornos hermosos, exitosas, llenas de proyectos y de felicidad eterna.

Es un hecho que las redes sociales han traído cierta necesidad de status, de verte bien, de envidiar la vida perfecta del otro y terminar exponiendo una imagen de nosotros mismos que no siempre es real, pero que buscamos que esté en concordancia con lo que los otros esperan, para ser aceptados. (Y no dudo que haya muchos casos en los que veas la gran vida de otros y termines cuestionando el sentido de la tuya y con depresión, pero eso será tema para otro post). Básicamente se promueve el “estar bien en todo momento”, sonriente y no tener “malas” emociones, es llegar a un punto de optimismo exagerado. Y todo esto te lo venden como ser positivo e incluso como una especie de inteligencia emocional, cuando es algo irreal e incluso peligroso. ¿Qué? ¿Cómo ser feliz siempre puede ser un peligro?



1-En un post anterior hable de las emociones. Estas existen por una razón, tienen un propósito en nuestra vida, y las mal llamadas “emociones negativas”, suelen darnos un aviso sobre las cosas que no están bien, que nos duelen, o que hay que modificar. El ignorarlas y ponernos esta careta de felicidad es hacer a un lado a nuestro cuerpo, es dejar de escucharnos. Y esto puede tener consecuencias para la salud física y mental.


2- Es un hecho que la vida tiene sinsabores, es parte de la diversidad, del crecimiento e incluso un momento negativo nos da la oportunidad de apreciar los positivos. Vivir en una positividad constante y plana no solo es irreal, sino que podría hacer a nuestras vidas carecer de sentido.


3- Falta de conexión con la realidad. Es como ponerse unos lentes de ceguera donde nos perdemos la mitad del mundo. La única forma que tengo de explicar que no puedas voltear a ver lo doloroso de la vida y conmoverte es por una falta de conexión con la realidad. Parte de lo que nos hace humanos es la empatía, esta capacidad de voltear a ver el dolor ajeno, reconocernos en el otro y poder apoyarnos unos a otros.


4-Seguramente te vuelve un amigo terrible. Imagina que acabas de pasar una situación dolorosa, por ejemplo, terminar una relación y tu amigo solo te dice “Sonríe y todo va a estar bien”. Seguro que pensarías que es un insensible desconsiderado y sí, estarías en lo correcto. Cuando alguien esta molesto o triste, se le debe escuchar, y contener, no pedirle que reprima sus emociones porque son una carga, o pretender que fingiendo alegría el problema desaparecerá. Hay que darle su momento a cada emoción.


Y miren, finalmente ser optimista es bueno, el poder buscar el lado amable de la vida nos puede ayudar a salir de los baches o a manejar las cosas de una forma asertiva. Es hasta necesario tener esa esperanza de que las cosas mejorarán porque le abre la puerta al cambio. Pero una cosa es ser optimista y otra es distorsionarlo hasta este punto de la positividad donde no haya espacio para otra emoción.


Hay que aprender a aceptar nuestras emociones, a conocer que las detona, y a actuar en concordancia con ellas (claro sin lastimar a otros). Siempre será mejor arriesgarte a relacionarte auténticamente, a llorar y decir asertivamente que es lo que te esta lastimando antes que perderte de una conexión real con los demás y contigo.



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