La ansiedad, una dolencia a tres tiempos

Primero hablemos de la diferencia entre estrés y ansiedad. Usualmente los usamos como sinónimos y si bien podrían tener síntomas similares, no son iguales. El estrés se visualiza como una tensión ante los cambios del día a día, surge de situaciones cotidianas que nos implican adaptarnos, por ejemplo, un cambio de casa, una ruptura amorosa, tener nuevas obligaciones en el trabajo. Es decir, el estrés es algo cotidiano, que solo se convierte en una preocupación cuando nos vemos expuestos a él durante mucho tiempo y de forma muy intensa. La ANSIEDAD suele verse como una preocupación y miedo excesivo ante situaciones cotidianas que la persona percibe como una amenaza, como difíciles de controlar y que persisten en periodos prolongados. se asocia con tensión muscular, vigilancia en relación con un peligro y comportamientos cautelosos o evitativos.


Yo pienso en la ansiedad como una dolencia a tres tiempos, ¿Por qué? Porque su origen se encuentra en el PASADO, en una experiencia vivida como una amenaza inminente, ya sea real o imaginaria que se refleja con síntomas en el PRESENTE, por una respuesta anticipatoria a una amenaza FUTURA. Es decir, viene de vivir en el futuro o con la expectativa de que nos pase algo “terrible”.


Traducción: En algún punto de nuestra vida tuvimos una experiencia intensa y negativa que no pudimos controlar. En el presente pueden aparecer situaciones del día a día que de algún modo nos hacen revivir inconscientemente esa situación y nos traigan la incertidumbre de que pueda repetirse, volviéndose angustiante y causándonos síntomas físicos y ganas de correr lejos de la situación.

Muchas veces ni siquiera tenemos claro que esta experiencia existió, sino que esta alojada en algún lugar recóndito de nuestra mente y por lo tanto no siempre entendemos la causa de la ansiedad, por eso se recomienda una terapia donde se pueda detectar el asunto de raíz y trabajar en ella. Es más, a veces viene de situaciones que ni siquiera nos pasaron directamente, sino que nos enteramos de ellas o las observamos desde lejos, pero nos dejaron una fuerte carga emocional.


Un ejemplo prestado:

Una persona comienza a presentar ansiedad al manejar en carretera. Esto es palpitaciones fuertes, temblores, dificultad para respirar. Le pasa por la cabeza la posibilidad que esos síntomas pueden ser de algo más por ejemplo la posibilidad de un paro cardiaco, aún cuando bajo revisión médica resulta que no es así, es "simple ansiedad". Durante la exploración en terapia, surge el hecho de que un tío había muerto a los cuarenta y tantos de un paro cardiaco en mitad de la carretera. Se nota que la edad del tío era cercana a la de la persona y se explora el miedo de que le ocurra algo similar.

Ahí está claro, el miedo a pasar por una situación similar a la del tío, sin poder hacer nada al respecto, provoca síntomas físicos en el presente que refuerzan la idea de que pueda suceder, provocando una ansiedad tan grande, que, si no se trata, puede llevar a la persona a dejar de manejar. Y he aquí uno de los grandes trucos de la ansiedad: se extiende. A veces con la ansiedad se llega a un punto donde se evitan por completo situaciones por miedo ya no a la “amenaza inicial”, sino a los síntomas de ansiedad. Es así como una persona que de inicio tenía fobia a las jeringas y evitaba las inyecciones porque se sentía mal, termina evitando no solo las vacunas, sino situaciones dónde pueda lastimarse (ejercicio físico, actividades al aire libre) u hospitales, ya que el solo pensar en ser inyectado le causa por anticipado los síntomas.


La idea común que tenemos de la ansiedad, son los ataques de pánico, pero la ansiedad va más allá. Según el DSM-V (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) se puede clasificar la ansiedad de diversas maneras:

-Ansiedad por separación: la persona se encuentra asustada o ansiosa ante la separación de aquellas personas por las que siente apego en un grado que es inapropiado.

-Mutismo selectivo: Incapacidad para hablar en las situaciones sociales en que hay expectativa de hablar (ej. Escuela o trabajo)

-Fobia específica: miedo ante situaciones u objetos precisos a los que evitan. Hay varios tipos de fobias específicas.

-Fobia social: miedo o ansiedad ante las interacciones sociales y las situaciones que implican la posibilidad de ser examinado, o bien las evita.

-Trastorno de pánico: la persona experimenta recurrentes e inesperadas crisis de pánico y esta persistentemente intranquila o preocupada sobre tener nuevas.

-Agorafobia: temerosos o ansiosos ante dos o más de las siguientes situaciones: uso de transporte público, estar en espacio abiertos, encontrarse en lugares cerrados, hacer cola o estar en una multitud, y encontrarse solos fuera de casa en otras situaciones.

-Trastorno de ansiedad generalizada: ansiedad persistente y excesiva y una preocupación sobre varios aspectos, como el trabajo y el rendimiento escolar, que la persona percibe difíciles de controlar.

-Trastorno de ansiedad inducido por sustancias/medicamentos.


En este post me encantaría dejarles el secreto mágico para erradicarla, ya saben: LAS 5 CLAVES PARA COMBATIR LA ANSIEDAD. Pero no las tengo. Me interesa que sepan que la ansiedad es cosa seria, ojalá se pudiera solucionar con recetas genéricas, con decirle a alguien que se calme, que ya pasará, con una forma de respiración arcana y todos nuestros buenos deseos, pero no es así.

La ansiedad requiere apoyo profesional, requiere ir recobrando control sobre lo incontrolable (Que paradoja, ¿no?) Se necesita estudiar la situación entender cual es la raíz del asunto, de dónde viene y porque surgió inicialmente el síntoma, para que nos sirvió en un inicio y si es que aún tiene una función. Porque solo así podemos quitarle el poder. Y eso sí, si conocen a alguien ansioso, por favor ténganle paciencia, lo mejor que pueden hacer por ellos (o por sí mismos, si los ansiosos son ustedes) es validar lo que sienten, que comprendan que estos síntomas vienen de algún lugar, solo es cuestión de hallarlo.


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