Autocuidado ¿Qué es y con qué se come?

Podría parecer que lo externo es más importante; así que nos comprometemos a realizar un sin fin de actividades, nos medimos a partir de la productividad, del hacer y tener, estamos expuestos a la vista de otros, en algunos casos incluso pretendemos llenar sus expectativas. Bajo estos parámetros, tomarse un respiro parece una perdida de tiempo y porque no, de dinero. Y la pregunta a todo esto es ¿Dónde quedamos nosotros?


la Organización Mundial de la Salud define el autocuidado como “la capacidad de las personas, las familias y las comunidades para promover, mantener la salud, prevenir enfermedades y afrontar las enfermedades con o sin el apoyo de un proveedor de atención médica”


Traducción: el autocuidado significa dejar de esperar a que llegue un “otro mágico” que nos de lo que necesitamos; es reconocer que cada uno de nosotros somos responsables de nuestro bienestar. Y que el preguntarnos ¿Qué necesito? satisfacer esa necesidad no sea algo que se postergue, pues al dejarlo de lado abandonamos nuestro bienestar a la suerte. El autocuidado incluye actividades desde dormir bien, comer algo nutritivo, hasta aprender a poner límites o tomarnos momentos de esparcimiento.



Autocuidado es darnos prioridad a nosotros, y que quede claro que está lejos de ser egoísta.



Además, hay que señalar que es personalizado, nadie va a saber mejor que tú lo que te gusta, o lo que necesitas en determinado momento. Puede que te relaje ponerte una mascarilla, mientras alguien más ponga música y baile. En sí, se trata de hacer cosas sencillas que nos recarguen, nos relajen, o nos hagan felices, y con la felicidad viene de la mano la salud.


Decíamos al inicio del post acerca de la productividad y la presión social, la verdad es que el autocuidado también mejora estos aspectos. Nos ayuda a conocernos mejor, a saber, manejar nuestras emociones, mejora nuestra productividad porque aprendemos a priorizar, podemos estar bien descansados y nos enfocamos mejor.


 

Finalmente les quiero hablar de los tipos de autocuidado y algunas actividades posibles:


1. Autocuidado Emocional

Ya hemos hablado de las emociones en otras entradas del post. Pero básicamente se trata de conectarnos con ellas, de no tener miedo a la tristeza o la ira, sino permitirnos sentirlas como lo haríamos con la alegría. Recordemos que las emociones nos dicen mucho de nosotros, de lo que nos gusta y lo que no, nos ayudan a poner límites y a vivir de un modo más satisfactorio.





2. Autocuidado físico

El cuerpo es el que nos contiene, y nos permite vivir un sin fin de experiencias; sin embargo, muchas veces nos olvidamos de él hasta que tenemos alguna dolencia. Este punto va enfocado a escucharlo, mimarlo y sobre todo mantenerlo sano.





3. Autocuidado intelectual

El número tres tiene que ver con ejercitar la mente. No tiene que ser exactamente aventarte el libro completo de filosofía, ni convertirte en el nuevo Einsten, se trata de encontrar pequeñas cosas que te mantengan la mente ágil y despierta.






4. Autocuidado espiritual

Al hablar de espiritualidad no necesariamente hablamos de religión, sino de la importancia de conectar con nuestros valores y con quienes somos.





5. Autocuidado Social

Este punto nos habla de mantener contacto. Los humanos somos seres sociales y por lo tanto necesitamos de la conexión con otros. Y esto no implica simplemente hablar con quien sea de lo que sea, sino tener relaciones que sean satisfactorias.




Por último, quiero mencionar que no se trata de que intentemos hacer todas estas actividades de una vez, ya que puede resultar muy abrumador, sobre todo si acostumbramos a darle nuestro tiempo a otros. Lo mejor es elegir una o dos cosas y comenzar a incorporarlas poco a poco a nuestra vida, tal vez por solo unos minutos al día o un par de veces a la semana. También hay actividades que entran en varias categorías, por ejemplo, ir a trotar con un amigo, puede ser autocuidado emocional porque te relaja, físico porque ejercitas el cuerpo y social porque compartes una actividad con alguien cercano, si le sumas hacerlo en la naturaleza incluso puede ser una experiencia espiritual. El punto es buscar las actividades que sean más sencillas y que sumen para nosotros.


Una vez que se noten los beneficios verás que te animarás a sumar más acciones, incluso puede ser que te des cuenta que ya realizas algunas actividades de autocuidado, solo no les habías prestado la atención suficiente.



Para concluir, recuerda que el AUTOCUIDADO debe ser una prioridad, una forma de mantenernos sanos y demostrarnos amor a nosotros mismos.



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